Ethereum es una plataforma descentralizada de código abierto basada en tecnología *blockchain* que funciona como un ordenador global. Propuesta por Vitalik Buterin en 2013 y lanzada en 2015, su principal innovación frente a redes previas como Bitcoin fue la introducción de los «contratos inteligentes» (*smart contracts*).
Estos contratos son programas autónomos que se ejecutan de manera automática cuando se cumplen condiciones previamente codificadas, sin necesidad de intermediarios como bancos, notarías o servidores centralizados. Gracias a esta arquitectura, Ethereum se convirtió en el motor principal de las aplicaciones descentralizadas (dApps), las finanzas descentralizadas (DeFi) y los tokens no fungibles (NFT).
Dentro del ecosistema, el activo nativo es el **Ether (ETH)**, que cumple dos funciones esenciales: servir como reserva de valor/intercambio y pagar el *gas*, es decir, la tasa computacional requerida para procesar transacciones y ejecutar código.
Con su transición al modelo de consenso *Proof of Stake* (PoS), la red redujo su consumo energético en más de un 99%, consolidándose como la infraestructura base sobre la que se construye la Web3 y el futuro de las aplicaciones descentralizadas.